La interdisciplinariedad exige la realización de un serio trabajo por parte de los colectivos académicos y de los investigadores, que demanda la adopción de posturas que favorezcan la flexibilización de los límites entre las disciplinas y la búsqueda de los vasos comunicantes entre las mismas.



Sus ventajas que, según Fiallo (2011) y Udina y Atabekova (2012) se refieren a:
  • Activa utilización de las tecnologías de la información
  • Integralidad en el estudio de nuevos contenidos
  • Incremento de la motivación
  • Mayor aprovechamiento del tiempo
  • Fomento de preparación de los estudiantes
  • Posibilidad de trabajar en la búsqueda de soluciones a nuevos problemas a partir de la contribución de diferentes disciplinas.
  • La riqueza del abordaje interdisciplinar, que es más completo por su contenido y volumen que el contenido disciplinar
La interdisciplinariedad se enfrenta a grandes desafíos, entre los cuales sobresale el relacionado con el nivel de desarrollo de las competencias digitales del profesorado, a lo que se une su arraigada visión disciplinar, que tiene sus raíces en la formación recibida y en una reconocida aplicación de la misma durante su desempeño profesional.



La didáctica debería constituirse como transformadora de la realidad en sí misma, que persigue la mejora en los aprendizajes para el beneficio colectivo. Su propósito se debería centrar en preparar personas con iniciativa y con herramientas suficientes para generar cambios hacia la mejora social y la emancipación de las personas. La didáctica se visualiza como una transmisión-compartir saberes, cultura y valores necesarios para la convivencia, determinados desde un marco institucional que regula qué aprender y orienta sobre la mejor forma de conseguirlo


Comentarios